‘Lifting’ con hilos: cuáles funcionan, cuánto duran y sus efectos

Vuelven reformulados, menos invasivos y más eficaces

Los hilos de oro llegaron a finales de los 60, y estiraban la piel. Se vendieron como alternativa al lifting, pero ni lo eran ni daban buen resultado. Hoy, los hijos de aquellos son los hilos reabsorbibles, que siguen sin sustituir el estiramiento quirúrgico, pero no conllevan riesgo y tratan la laxitud moderada.

Lo que más preocupa a las personas con el paso de los años, en lo relativo a lo facial, es la flacidez. De hecho, los tratamientos médico-estéticos más demandados tienen como objetivo tensar la piel y rellenar depresiones.

Una de las técnicas que responde a esa necesidad es la colocación, a nivel subcutáneo, de hilos reabsorbibles. Estos buscan un estiramiento temporal de la piel.

Las visitas a consultas por motivos estéticos repuntan cada año en España un 40%, entre el final del verano y la Navidad.

“Es un método preventivo, para descolgamientos incipientes con pérdida de redefinición de la mandíbula, pero no sustituye a un lifting”

 

Los hilos reabsorbibles o lifting biológico, como lo llaman en el sector médico-estético, no es una técnica pionera en el mundo de la medicina estética, aunque ahora nos lo pueda parecer. Lo novedoso es la evolución de los materiales y, sobre todo, la forma en que se colocan.

Lo primero que hay que aclarar es que no es una alternativa menos invasiva al clásico ‘lifting’ “El efecto tensor de los hilos no tiene nada que ver, ni en cuanto a efectos ni en cuanto a duración. Se trata de un tratamiento moderado con interesantes resultados, pero que no consigue una tensión completa de la piel.

Duración: 12 meses

Si usted acude a una consulta de medicina estética para interesarse por este tratamiento se puede encontrar con dos alternativas: hilos PDO (de polidioxanona) o hilos Silhouette Soft (de ácido poliláctico). Ambos están elaborados con material reabsorbible y tienen resultados temporales. Los primeros son del mismo material que los hilos de sutura para cirugía cardíaca, y los hay de dos tipos: lisos o espiculados (presentan pequeñas púas microscópicas que los envuelven).

Los lisos están indicados para casos de flacidez muy, muy leve. Su efecto tensor se consigue por bioestimulación, pero no ejercen tracción mecánica. Producen una fibrosis (inflamación del tejido subcutáneo) que hace que se revitalice la piel temporalmente, y se introducen con una aguja guía. Los espiculados son más resistentes y sirven para tratar flacidez moderada; estos se introducen con una fina cánula y quedan sujetos gracias a las espícula. En ambos casos, la fibrosis que genera el hilo es la que crea el efecto. Y ambos funcionan creando una malla bajo la piel que estimula la producción de colágeno. Se coloca una cantidad elevada por sesión, de 30 a 50 hilos, para crearla.

En el caso de los hilos de ácido poliláctico (o hilos Silhouette Soft), el tratamiento consigue una tracción mecánica que, literalmente, tira de la piel hacia arriba. “Se logra porque cada hilo lleva un pequeño cono en el extremo, reabsorbible también, que se queda anclado al tejido. Se colocan con una aguja. El número de hilos depende de la necesidad del paciente, está indicado para descolgamiento moderado y el efecto tensor es mayor que en los de polidioxanona.

La duración del tratamiento es similar en los dos casos, alrededor de 12 meses. La absorción del material introducido varía según el procedimiento elegido. Los de polidioxanona tardan seis meses en desaparecer, aunque no sus efectos. Y en cuanto a los de poliláctico, en 11 meses el 75% del material del cono ya está reabsorbido. En la zona se forma una cápsula fibrosa, una especie de cicatriz interna que sigue proporcionando fijación al tejido.

Cualquiera de estos tipos de hilo se coloca en consulta con anestesia local y, según algunas pacientes, tras la intervención “se nota molestia, pero no dolor”. Es un tratamiento eficaz, pero conviene conocer sus resultados y no crear falsas expectativas. Es una técnica sencilla y con pocos efectos secundarios.